ABRIL-2003
JOSEBA PALACIOS | Director de KICOMUNIC
"En la administración
pública no hay ni siquiera un técnico
que conozca la Lengua de Signos"
Joseba Palacios en el Director de
KICOMUNIC, una empresa donostiarra multimedia
que es además el primer centro especial
de empleo en España con trabajadores
discapacitados auditivos. Asegura que el colectivo
de personas sordas encuentra una innumerable
lista de carencias que se convierten en barreras
para los afectados: desde hablar por teléfono
en una cabina hasta querer hacer una gestión
en un ayuntamiento o una entidad privada.
Asegura que para los discapacitados auditivos
Donostia no es precisamente una ciudad de
calidad.
- ¿Cuál cree que es
la situación actual de Donostia con
respecto a los discapacitados?
Las personas discapacitadas físicas,
psíquicas y sensorial visual, en Donostia
cuentan con unas organizaciones, en general,
bien estructuradas, con un fuerte respaldo
institucional y con un equipamiento humano
y técnico que hacen que sus afectados
estén sólidamente representados
y atendidos. No se puede decir, sin embargo,
lo mismo de las personas con discapacidad
sensorial auditiva, por las razones que hemos
aludido el propio colectivo de personas Sordas
durante estos últimos años,
y es, sobre todo debido a la ausencia de nuestra
participación social. Esta ausencia
obedece, por un lado, y es por donde habría
que comenzar, al inadecuado sistema educativo
y, por otro, consecuencia de lo anterior,
a la ausencia de políticas o incorrectas
políticas que no han sabido adecuar
las respuestas a las realidades y necesidades
del colectivo.
Las instituciones, la sociedad en general
piensan que tenemos, al igual que las otras
organizaciones de discapacitados mencionados,
nuestras propias asociaciones y con personal
competente que atiende idóneamente
a los afectados de sordera en Gipuzkoa. Es
un error, el desconocimiento del mundo de
la persona Sorda desde el punto de vista estructural
es un factor muy a tener en cuenta. Las personas
Sordas en su mayoría son personas con
carencias fundamentales a nivel formativo
y cultural, cuyas causas merecerían
una amplia explicación que no nos sería
posible abordarlo aquí, pero resulta
obvio deducir que ante la falta de formación
que afecta en niveles tan esenciales como
es la competencia lingüística
verbal y lectora, lógicamente, transciende
al resto de los órdenes de la vida
de la persona Sorda. Por tanto al carecer
básicamente de información y
de formación para en consecuencia proceder
estratégicamente en las múltiples
y diversas situaciones que afectan al colectivo,
hace que no rinda operativamente en niveles
más o menos equiparables a las otras
organizaciones de discapacidad en Donostia.
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